SANTA APOLONIA O LA DESIGUALDAD DE CLAUSIUS [ 2007 ]

En 2004 me interesé por el sabor del rico pasado colonial de Lisboa donde caboverdianos, angoleños, mozambiqueños y europeos conviven con aparente normalidad y con un envidiable nivel de integración social. En el verano de ese mismo año realicé el reportaje, pero de vuelta, ya en el cuarto oscuro, supe de inmediato que volvería a LISBOA

 

Normalmente, los proyectos fotográficos los concibo con antelación a toda la infraestructura que los desarrolla; en esta ocasión fueron las circunstancias las que interfirieron para dar un nuevo sentido al proyecto.

“El fluir de las cosas” quiso que imaginara ese segundo viaje durante tres largos años demorándolo hasta agosto del 2007, y “el fluir de las cosas” quiso que al poco tiempo de mi llegada a LISBOA me encontrara, literalmente, tirado en el suelo del vestíbulo principal de la estación de ferrocarriles SANTA APOLONIA con el tobillo destrozado y el pie derecho escayolado.


Alimentado por una extraña mezcla de dolor físico y de frustración, sentí en mis propias carnes que, por milmillonésima vez, había sido ejecutada una ley universal tan implacable como ignorada por nuestra cultura: todo tiende a la destrucción y al desorden: la vida representa un nivel de organización tan insultante para el caos universal, que nacer es empezar a deteriorarse para finalmente morir, por lo que nuestra existencia no es más que un mero tránsito ¿hacia…?

 

Tirado en el vestíbulo, me aferré a la cámara, me acoplé instintivamente a ella ; mi punto de vista había cambiado y no sólo espacialmente : su visor ya no me mostraba ni integración, ni marginalidad, ni metrópolis ni añorados sabores coloniales, sólo personas que, ajenas a las leyes superiores que las controlan , pasan sus vidas jugando, soñando, planificando, buscando, observando, deambulando, migrando... ignorantes de que el futuro sólo existe en su imaginación y que de una manera u otra, imperceptible o trágica, antes o después esa ley omnipotente, la Desigualdad de Clausius, acabará imponiéndose inmisericorde.

 

Me resulta curioso observar cómo todo el proyecto ha quedado impregnado por este espíritu, reinterpretando incluso, instantes captados en el primer viaje, algo así como si se hubiera producido un cambio de perspectiva con efectos retroactivos. Es éste , otro de los aspectos mágicos de la fotografía que me mantienen fiel a ella.

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