EL SUEÑO DE FIDEL [ 2009 ]

Es difícil que el complejo personaje de Fidel Castro, amado y odiado a partes iguales, deje indiferente. Respecto a él se han hecho multitud de afirmaciones pero pocas tan incuestionables como el hecho de que durante 50 años varios millones de personas individuales, sumadas una a una, han nacido, crecido, pensado, vivido e incluso muerto conforme a su personalísima manera de entender el mundo.

Durante ese tiempo todo un país, Cuba, ha vivido sumergido en una peculiar mezcla de notable abundancia de consignas revolucionarias y de escasez y racionamiento materiales. También disfruta del más bajo índice de analfabetismo y la más baja tasa de mortandad infantil de toda América Latina.

Creo firmemente que carecen de relevancia los juicios que observadores ajenos hagamos de filántropos o dictadores; da igual si su sentido es condenatorio o aquiescente. Son las personas reales, las que se benefician de los actos de los primeros o sufren los anodinos delirios de grandeza de los últimos, las únicas legitimadas para juzgarlos, no tanto por lo que han sido como personajes públicos, sino por cómo sus decisiones han condicionado sus propias vidas.

 

Pocas veces se hace tan evidente como ahora, el pensamiento calderoniano de que la vida es sueño, pero en esta ocasión resulta esperpéntica, cuando no dramática, la legítima comparación entre la vida de quien libremente sueña y los sueños de quienes son soñados.

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